Pasaron tantas cosas, que por suerte mi aphantasia o como se escriba, no recuerda.
Estoy igual. No pude cambiar nada de mi personalidad.
Tengo que ordenar mis prioridades, ya voy a cumplir 18.
Quiero un hogar, un trabajo, y un amor.
Corrección, lo quiero a él. No tengo ni idea que me pasa, pero si hago una lista de las cosas que me gustaría en una persona..
Quiero un novio de 16 a 20. Que viva a menos de 10 kilómetros. La clase social no me interesa. Suelo fantasear con novios con dinero pero sonrío con la simpleza del que no tiene un peso. Aunque mi experiencia ha comprobado que los adinerados suelen ser orgullosos y frívolos.
La apariencia, no importa. En éstos últimos días de reflexión me dí cuenta que la chica que quiere al rubio de ojos claros solo quiere dar buena imagen. De todas formas, sea un gusto o no, nunca me gustaron. La gente de ojos celestes que conocí siempre fue fría y engañosa. Mi primer novio, por ejemplo. De todas formas siempre me enamoraron unos buenos ojazos oscuros. Que sean enormes. Poder ver bien en ellos mi reflejo y su brillo al mirarme. Los ojos achinados siempre se han ganado mi desprecio.
Los cabellos tienen que ser desordenados. No me refiero a desprolijos. Pero la planchita y el lacio son casi obligados hoy en día en una mujer. Ya es demasiado. A mi me gusta que un hombre tenga su cabello enrulado u ondulado. El color...me han gustado morochos en su mayoría, pero alguna vez alguno con cabellos castaños y hasta rubio me robó el corazón.
Si, suena discriminador. Pero los chinos son la antítesis de lo que quiero. Además de que son delgados. A mi me gustaban así. Pero me sentí debil abrazando un cuerpo de mi masa o inferior. Mi cuerpo casi sin sentir esa segunda presencia. Ahora desarrollé gusto por un cuerpo con un peso normal o un poco mayor. Que más da, nada más lindo que el abrazo de unas manos normales a grandes. O...mejor no hablar de ciertas cosas.
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