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miércoles, 30 de marzo de 2016

Parte 1 de muchas partes de mi vida.

Mucho tiempo sin escribir.
Pasaron tantas cosas, que por suerte mi aphantasia o como se escriba, no recuerda.
Estoy igual. No pude cambiar nada de mi personalidad.
Tengo que ordenar mis prioridades, ya voy a cumplir 18.
Quiero un hogar, un trabajo, y un amor.
Corrección, lo quiero a él. No tengo ni idea que me pasa, pero si hago una lista de las cosas que me gustaría en una persona..
Quiero un novio de 16 a 20. Que viva a menos de 10 kilómetros. La clase social no me interesa. Suelo fantasear con novios con dinero pero sonrío con la simpleza del que no tiene un peso. Aunque mi experiencia ha comprobado que los adinerados suelen ser orgullosos y frívolos.
La apariencia, no importa. En éstos últimos días de reflexión me dí cuenta que la chica que quiere al rubio de ojos claros solo quiere dar buena imagen. De todas formas, sea un gusto o no, nunca me gustaron. La gente de ojos celestes que conocí siempre fue fría y engañosa. Mi primer novio, por ejemplo. De todas formas siempre me enamoraron unos buenos ojazos oscuros. Que sean enormes. Poder ver bien en ellos mi reflejo y su brillo al mirarme. Los ojos achinados siempre se han ganado mi desprecio. 
Los cabellos tienen que ser desordenados. No me refiero a desprolijos. Pero la planchita y el lacio son casi obligados hoy en día en una mujer. Ya es demasiado. A mi me gusta que un hombre tenga su cabello enrulado u ondulado. El color...me han gustado morochos en su mayoría, pero alguna vez alguno con cabellos castaños y hasta rubio me robó el corazón.
Si, suena discriminador. Pero los chinos son la antítesis de lo que quiero. Además de que son delgados. A mi me gustaban así. Pero me sentí debil abrazando un cuerpo de mi masa o inferior. Mi cuerpo casi sin sentir esa segunda presencia. Ahora desarrollé gusto por un cuerpo con un peso normal o un poco mayor. Que más da, nada más lindo que el abrazo de unas manos normales a grandes. O...mejor no hablar de ciertas cosas.

sábado, 17 de enero de 2015

Como detectar a una manipuladora (relato corto)

Ella era la amiga, o novia, o no sé que de ya no recuerdo quién. Podría haber sido todo a la vez. Nunca supe si fue mi amiga, novia o amante, y tampoco estoy seguro de que le haya importado más ser una cosa a la otra. No era muy linda, ni muy charlatana, pero tampoco era fea y mucho menos tímida. Tenía una especie de encanto, no era demasiado "muy" en ningún sentido, pero eso la hacía seductora. Era la clase de chica que te llama la atención...sigo sin entender porque. La cuestión es que al principio para mi ella era una más, yo hablaba con ella como lo hacía con otra de mis tantas amigas, y ella dominaba la conversación siempre. No le importaba como estaba, me sentía, o que había hecho, a pesar de que varias personas me contaron que hablaba obsesivamente de mí y observaba cada movimiento mío. Esas mismas personas, hablaron de ella en términos de manipuladora, bipolar, fría, calculadora, inteligente y con un temperamento muy agresivo. Parecía tan tranquila ante mis ojos. La ví reírse, llorar, la tuve seduciéndome rebuscadamente, como lo hacía con todos. Desde mis familiares hasta los vendedores, ella siempre decía "hasta luego" o "Cómo le va?" de una forma tan educada...sin embargo, esto no la hacía mas seria, ni más formal, sino que por el contrario, le daba color a su personalidad. Como amiga, era divertida, buena (al menos eso creí), simplemente copada, y siempre sabía de cualquier tema que le hablaras. Nunca ibas a tocar un tema de conversación con ella y obtener una respuesta corta o aburrida. Podíanos hablar de todo lo que se nos ocurriera.
Una de las primeras cosas que comenzó a llamar mi atención, es que le gustaban las mismas cosas que a mí. La investigué un poco más y me enteré que todo le interesaba, tenía intereses de lo más variados y cualquier cosa le resultaba interesante.
Lo segundo que me sorprendió fue que no tenía problemas en darme su opinión abiertamente. "Saliste hermoso en esa foto", "Esa remera te hace feo". Me decía halagos, me invitaba a salir, y demostraba su afecto sin problemas. Eso me gustaba. Cuando la conocí mejor, eso era lo que más me encantaba de ella.
Tercero: se salió con la suya. Parecía la clase de chica a la que podía decirle que no me interesaba, o que no quería novia por el momento y se largaría a llorar, pero no. Hacía de cuenta que nada había pasado, cambiaba de tema, me seducía, y ahí estaba de vuelta. Me fastidiaba la idea de una mujer haciendo conmigo lo que se le antojara, pero era tan simpática que simplemente aceptarla ya no era una opción

jueves, 8 de enero de 2015

LOVE IS ALL YOU FEED



Hay dos tipos de fuerzas: las controladas, y las descontroladas. Las primeras son esa clases de cosas que podemos hacer o no: Salir de casa, escuchar música, porque o bien, abrimos la puerta o ponemos play. A las segundas algunos las podría clasificar también como controlables, y serían:dormir, comer, etc. Dentro de esas segundas fuerzas yo coloco al amor. Porque por más ridículo y cursi que pueda sonar hablar del amor como una fuerza descontrolada, no es como algo alentadoramente positivo como lo veo. Lo veo de una forma violenta y aleccionadora. Es un juego que se juega de a poco y sin ganas, hasta que de a poco, te absorbe, te das dando cuenta que tenés un problema (sí, un problema!) del que no pensabas entrar y no sabés ni siquiera si querés salir, te genera una maldita confusión, o quizás no, quizá la tenés clara, y ahí esta el problema! No podés controlar que va a pasar por más planes que hagas y es una fuerza que corre fuera de vos, porque, por más adentro tuyo que la sientas, es una energía que solo está en su cabeza y su concreción depende meramente de todo ente externo, no hay un "vos y yo (objeto 'persona') ". 

Hay un vos, yo, los demás, mi tiempo, lo que pienso, pensás, como está el día, si hoy hace calor y cuando hable(mos?) se nos derrita el cerebro hasta que ninguno de los dos sepa muy bien que dice, y por ahí viene la onda, más confusión, no sabes que te pasa ni que le pasa al otro, y al otro lo mismo, o no, porque nunca sabes bien si te escuchó lo que dijiste o estaba pensando en irse de vacaciones lejos tuyo (y sin vos), estaba contando monedas, o estaba haciendo un resúmen mental de anda a saber que tema. Y ahí tenés, a tu querida fuerza violenta, traumante y posesiva, de vuelta metiéndose con tus planes y libertad.

Nota: Para tomar una mayor consciencia de la dependencia leí "Abzurdah" de Cielo Latini, si bien me pareció uno de los peores libros que he leído su historia me entretuvó mucho y digamos que me inspiró para concretar mis puntos de vista sobre esta fuerza de la que hablé y su impacto en lo ajeno.

miércoles, 7 de enero de 2015

El tiempo y yo.


Mucha gente ama el tiempo. Porque es el tiempo lo que los deja mostrar su arte, su aburrimiento, su soledad, o su cuerpo. Porque el tiempo que transcurre los hace creer en un futuro, obviamente mejor, caso contrario, sin ilusiones, no podrían soportar. El tiempo pasado por extrañarlo. El presente por ser el lugar en el que viven. El futuro por que es la brisa del mañana.


Pero yo...sufro el tiempo. Es un infierno demasiado lineal para estar. Cada día, semana, mes, año, estación, siento que me separan del poder volver a recuperarme reviviendo recuerdos cuando tengo un mal momento.Cuando las lágrimas caen, no tengo ese refugio que ya no está.Y no poder vivir hoy el mañana, me inquieta y me provoca desesperación. Nunca puedo vivir hoy! Si tan solo todo pudiera fundirse a mi antojo..si pudiera tener la libertad de elegir mis propios tiempos. Y por mas rebelde que sea el ser humano, esto es algo que nunca se pudo cambiar.Aceptar la realidad no es para mi.